- Un curso organizado por el CIHEAM Zaragoza y la OIV promueve la adopción de prácticas sostenibles y eficientes para hacer frente a los desafíos del cambio climático y mejorar la competitividad del sector vitivinícola

8 de julio de 2024.- Las regiones vitivinícolas deben afrontar en la actualidad las consecuencias del cambio climático, que obligan a realizar cambios importantes en las prácticas tradicionales de cultivo. Ante la disponibilidad cada vez menos predecible de los recursos hídricos y las amenazas crecientes para mantener la fertilidad del suelo, la gestión del agua y del suelo se ha convertido en un factor crítico.
Asimismo, el establecimiento de nuevos viñedos, debido al aumento de las temperaturas globales y la dificultad para mantener la actividad vitivinícola en las zonas tradicionales, debería hacerse teniendo en cuenta la disponibilidad y la gestión sostenible de estos dos recursos.
Conscientes de estos desafíos, el CIHEAM Zaragoza y la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) organizaron del 1 al 6 de julio el curso "Gestión sostenible del agua y del suelo para una viticultura resiliente" con el objetivo de promover una gestión vitivinícola sostenible y mejorar la competitividad del sector.
La formación contó con la participación presencial y en línea de 35 profesionales de 20 países (Albania, Alemania, Argelia, Argentina, Brasil, Chile, Egipto, España, Estados Unidos, Francia, Grecia, Hungría, India, Israel, Italia, Marruecos, Portugal, Rumanía, Túnez y Turquía). El programa incluyó sesiones teóricas, estudios de caso, intercambio de experiencias entre países y visitas técnicas a bodegas de Aragón (España).



Avances en la gestión del agua y del suelo para una viticultura resiliente
El curso presentó nuevas tecnologías y métodos para la gestión del agua y del suelo con el objetivo de mejorar la productividad y la eficiencia de los viñedos, contribuyendo a una agricultura innovadora y tecnológicamente avanzada que, al mismo tiempo, es respetuosa con el medioambiente y la conservación de los recursos naturales.

"Los participantes pudieron profundizar en el conocimiento de diversas tecnologías y prácticas innovadoras para una gestión sostenible del agua y del suelo como el uso de sistemas de riego eficientes, la implementación de cultivos de cobertura o la reutilización del agua. Estas prácticas no solo ayudan a optimizar el uso de recursos hídricos, sino que también contribuyen al secuestro de carbono y la mejora de la salud del suelo", ha destacado Ramzi Belkhodja, coordinador académico del curso y administrador del área de Producción, Sanidad y Mejora Vegetal en la Unidad de Formación del CIHEAM Zaragoza.
La formación también puso énfasis en la importancia de la ecofisiología de la vid y la gestión del microclima del viñedo para reducir el estrés hídrico y mejorar la eficiencia del uso del agua en la viticultura. De acuerdo a las expertas y expertos reunidos, es necesario entender los flujos de energía y masa, así como el balance energético de las hojas y el dosel, para realizar una gestión más precisa del riego y la optimización del uso del agua.
Colaboración internacional entre viticultores, investigadores y profesionales del sector
Entre las ventajas asociadas a la participación en este curso destaca la creación de redes de colaboración entre viticultores, investigadores y profesionales del sector de diferentes países que pueden facilitar el intercambio de conocimientos y experiencias, fomentando la cooperación internacional y el desarrollo de proyectos conjuntos.
Además de los ejemplos prácticos proporcionados por los estudios de caso, los participantes tuvieron la oportunidad de presentar sus experiencias en la gestión del agua y del suelo en el viñedo en sus respectivos países de origen, demostrando la aplicabilidad de diversas estrategias y tecnologías en contextos variados.

"Una vez acabado el curso nuestro objetivo es que los participantes puedan aplicar las prácticas y tecnologías aprendidas en sus propios viñedos, mejorando la sostenibilidad del sector en las zonas mediterráneas, especialmente vulnerables al cambio climático", ha concluido Belkhodja.
