
- Alun Jones, responsable de la Unidad de Proyectos en el CIHEAM Zaragoza, aborda en este artículo la cultura de prevención de riesgos laborales en el sector agropecuario mediterráneo.
- El texto se basa en un artículo original escrito por Alun Jones e Isaac Abril del INSST, España, y destaca los principales peligros, estadísticas de accidentes, proponiendo medidas para mejorar la seguridad y salud de las personas que trabajan en el sector agrícola.
1. Introducción
El sector agrario en el Mediterráneo es uno de los sectores más peligrosos. Existe un número inherente de riesgos: el manejo de animales y de diferente maquinaria agrícola y forestal, el trabajo en solitario y a la intemperie, el alejamiento del lugar de trabajo en el medio rural, la estacionalidad y la diversidad de tareas, el perfil de la población trabajadora (elevada edad, bajo nivel de formación, etc.), la tradicional falta de cultura preventiva o las carencias de formación en prevención de riesgos laborales (en adelante, PRL). Desafortunadamente, pocos países mediterráneos (sólo España, Francia y Portugal) han ratificado el Convenio C184 de la OIT sobre la seguridad y la salud en agricultura. Este convenio ofrece la posibilidad a los gobiernos, empresarios y sindicatos de organizar y gestionar la salud y seguridad en el trabajo en el sector agrario y podría contribuir a mejor las condiciones laborales en el sector.
2. Estadísticas de salud y seguridad en el trabajo en el sector agrario
La tasa de accidentes en el sector suele ser de las más altas, y los accidentes de trabajo mortales suele tener una incidencia similar a la del sector de la construcción en muchos países. Según estimaciones de la OIT, al menos 170.000 trabajadores agrícolas mueren en el lugar de trabajo cada año a nivel mundial.
Sin embargo, los datos oficiales de siniestralidad laboral del sector arrojan unos resultados muy por debajo de la realidad, ya que quedan fuera los siniestros sufridos por las personas trabajadoras por cuenta propia en el sector agropecuario sin las contingencias profesionales cubiertas, los sufridos por familiares de los agricultores o agricultoras que ayudan o acompañan en las tareas agrícolas, los acaecidos a personas jubiladas, los de los migrantes trabajando informalmente y los de las personas que no tienen la actividad agroganadera como su actividad principal.
La infranotificación de los accidentes en varios países en el mundo en el sector agropecuario está bastante extendida, según diversos estudios (Merisalu et al., 2019 y SafeHabitus, 2024).
Según un estudio de la IPC-IG/UNDP, FAO e ILO (2022) sobre los regímenes de seguridad social en la región MENA, los riesgos de seguridad en el trabajo fueron la categoría de riesgo mencionada con más frecuencia en las entrevistas. Todos los entrevistados de Argelia, Egipto, Líbano, Marruecos y algunos otros países mencionaron estos riesgos.
Los entrevistados de todos los países también mencionaron que el trabajo en el sector es muy peligroso debido a la exigencia de trabajar al aire libre en condiciones meteorológicas desfavorables (por ejemplo, calor o frío intensos); las largas horas de trabajo durante las temporadas de recolección; y el intenso esfuerzo físico, sobre todo para los pequeños productores que no tienen acceso a maquinaria que ahorre trabajo. Debido a estos factores, los trabajadores agrícolas están más expuestos a los accidentes laborales que otros grupos de trabajadores.
Los resultados del estudio también ponen de relieve que las mujeres se ven especialmente afectadas por la falta de seguridad laboral. Suelen trabajar más horas que los hombres y también son responsables de las tareas domésticas y el cuidado de los niños. En las explotaciones agrarias, las mujeres tienen menos acceso a activos productivos, como maquinaria adecuada, y son responsables de tareas de gran desgaste físico, como el laboreo de la tierra, la eliminación de malashierbas, la preparación de las semillas y el procesado de las cosechas.
Los entrevistados de Marruecos, Argelia y Túnez expresaron su preocupación por los riesgos relacionados con el transporte inadecuado, en particular para las mujeres debido al peligroso transporte hasta el lugar de trabajo. En Túnez, se promulgó la Ley 51 de 2019 para regular el transporte de los trabajadores del sector agrícola, pero sigue existiendo el reto de implementar adecuadamente esta ley según el Forum Tunisien pour les Droits Economiques et Sociaux (FTDES).
Los entrevistados también señalaron que la exposición a plaguicidas es un riesgo laboral importante. Algunos mezclan los plaguicidas con las manos y llevan ropa normal sin ningún equipo de protección especial cuando mezclan y aplican los plaguicidas, con lo que exponen a sus familias, incluidos los niños, a sustancias químicas tóxicas. El informe también señaló que las mujeres embarazadas pueden sufrir problemas de salud debido a la exposición a productos químicos y pesticidas tóxicos.
3. Principales riesgos del sector
Las personas trabajadoras del sector agropecuario están sometidas a múltiples factores de riesgo. Estos factores pueden ser de tipo físico, asociados a las condiciones climatológicas adversas derivadas del trabajo a la intemperie como calor, frío, viento, humedad, lluvia y radiaciones solares, o derivados del uso de maquinaria (ruido, vibraciones, etc.), de tipo mecánico derivados de las condiciones materiales existentes en la explotación agrícola, de tipo químico, derivado principalmente del uso de productos fitosanitarios, biocidas y fertilizantes, y otros, como la exposición a agentes infecciosos (que pueden generar enfermedades como tuberculosis, tétanos, brucelosis, leptospirosis o fiebre de los arrozales, tifus, etc.), y alérgicos (presencia de polen, picaduras...). A estos factores hay que añadir los de tipo organizativo que generan riesgos ergonómicos y psicosociales que, como en los demás sectores, cada vez adquieren mayor peso.
Según la «Guía para la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores en la agricultura, la ganadería, la horticultura y la silvicultura» (Comisión Europea, 2011), las causas más comunes de accidentes mortales en el sector agrícola son:
- accidentes de transporte (atropellos o vuelcos de vehículos);
- caídas desde altura (de árboles, a través de tejados);
- golpes ocasionados por caídas o desplazamientos de objetos (maquinaria, edificios, balas de paja, troncos de árboles);
- ahogamiento (en depósitos de agua, fosas de purines, silos de cereal);
- manejo de ganado (ataques de animales, aplastamiento por animales, enfermedades zoonóticas);
- contacto con maquinaria (piezas móviles sin protección);
- atrapamiento (bajo un hundimiento);
- electricidad (electrocución).
Algunos riesgos merecen un tratamiento específico por su gravedad e impacto en el sector:
->Riesgos mecánicos por el uso de maquinaria y vehículos agrícolas
El principal agente material asociado al accidente en jornada laboral en las actividades agrícolas y ganaderas es el tractor, siendo el vuelco uno de los accidentes que puede conllevar consecuencias mortales para tractoristas si no se adoptan las medidas de seguridad pertinentes. Los vuelcos de tractores siguen siendo un problema persistente. Según un estudio español (García Ramos et al., Fundación MAPFRE 2020), se han producido 595 muertes por vuelco de tractor en España en los últimos 10 años, aproximadamente una muerte por semana. En el 91% de estas muertes estaban implicados tractores sin estructura de protección en caso de vuelco (ROPS) o con el sistema no activado. Más de la mitad (54%) de estas muertes afectaban a agricultores de más de 60 años.
->Riesgo por exposición a temperaturas extremas
La exposición a condiciones climatológicas adversas va a ser común en todas las actividades relacionadas con el sector (temperaturas extremas, lluvia, viento…) ya que una gran parte de estas actividades se desarrollan a la intemperie. El incremento paulatino de la temperatura media del planeta alerta sobre la necesidad de mejorar la protección de las personas frente a condiciones climatológicas más extremas.
->Riesgo por exposición a radiación solar ultravioleta
Por el tipo de labor que realizan las personas trabajadoras agrícolas, éstas se consideran uno de los colectivos más expuestos de forma directa a radiaciones ultravioleta, dadas las largas jornadas laborales que tienen lugar a lo largo de muchos meses al año, en algunos casos de forma intensa.
->Riesgo por exposición a agentes químicos
Los productos químicos que con mayor frecuencia se utilizan en el sector agropecuario son los productos fitosanitarios. Los aspectos como la mezcla en campo de productos, la inexistencia o las deficiencias en la evaluación de los riesgos laborales durante su utilización, la falta de uso de equipos de protección individual o la ausencia de medidas de protección durante la entrada a los cultivos tratados, pueden suponer un riesgo para las personas trabajadoras del sector. Existe una amplia literatura sobre este aspecto de condiciones laborales en países del Sur y del Este del Mediterráneo.
->Riesgo por exposición a agentes biológicos
Este tipo de riesgo incrementa con los trabajos agrarios y las actividades en las que existe contacto con animales o con productos de origen animal ya que son actividades susceptibles de estar expuestas a los agentes biológicos. Además, el mencionado aumento de temperaturas puede incrementar el riesgo por exposición a agentes biológicos trasmitidos por vectores, tales como los mosquitos, garrapatas, etc.
->Riesgos ergonómicos
Junto al uso de los fitosanitarios, los trastornos musculoesqueléticos (en adelante, TME) son el problema de salud más grave relacionado con el trabajo agrícola. La mayor parte de los trabajadores declaran alguna dolencia de este tipo (dolor de espalda, dolor en las extremidades superiores o dolor en las extremidades inferiores).
->Riesgos psicosociales
Existen múltiples factores detrás de los problemas de estrés y salud mental que sufren muchas de las personas trabajadoras agrícolas, tales como la carga y presión del trabajo, el estrés financiero, los cambios regulatorios y la incertidumbre sobre el futuro, etc.
->Retos sociales y sanitarios para las personas trabajadoras migrantes y temporeras
Las personas trabajadoras migrantes y temporeras pueden ser más vulnerables a los riesgos laborales en el sector, ya sea por una mayor probabilidad de ocurrencia, por la mayor gravedad de sus consecuencias o por ambas. Esto es debido a múltiples factores como pueden ser:
- falta de formación;
- falta de capacitación;
- necesidad de desplazamiento;
- peores condiciones laborales (alojamiento, jornada laboral, salario, etc.);
- dificultades de comunicación;
- falta de asesoramiento;
- infra declaración de accidentes y enfermedades profesionales;
- dificultades en el acceso a los servicios preventivos de la empresa y a los servicios médicos, entre otras.
4. ¿Qué pueden hacer los agricultores y agricultoras para proteger su propia salud y seguridad y la de las personas trabajadoras que dependen de ellos?
Según las leyes de prevención (transpuestas en Europa a través de la ley de prevención marco de la CE 89/391), en términos generales el empresario deberá garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores a su servicio en todos los aspectos relacionados con el trabajo. Realizará la prevención de los riesgos laborales mediante la integración de la actividad preventiva en la empresa y la adopción de cuantas medidas sean necesarias para la protección de la seguridad y la salud de los trabajadores.
Las actividades preventivas que realizan en las empresas en relación con la PRL se pueden agrupar teniendo en cuenta las etapas del proceso preventivo (identificación del riesgo, evaluación de riesgos, definición de medidas preventivas y adopción de estas), además del cumplimiento con el resto de las obligaciones preventivas, como son la formación e información en materia de PRL y la vigilancia de la salud de las personas trabajadoras. Los aspectos principales de PRL se puede resumir en las siguientes actividades principales:
- Realización de una evaluación de riesgos y aplicación de un plan de gestión de riesgos.
- Formación en PRL en agricultura.
- Vigilancia de la salud.
- Mejoras de la seguridad de las infraestructuras e instalaciones agrarias.
- Sustitución de tractores y maquinaria obsoletos.
- Instalación de estructuras de protección en caso de vuelco (ROPS) para tractores.
- Inversión en nuevas tecnologías para la seguridad y la ergonomía en las explotaciones agrarias.
5. Políticas preventivas para la mejora de la cultura de prevención de riesgos en el sector agropecuario
El principal objetivo del impulso de políticas preventivas por parte de las Administraciones Públicas con la colaboración de los agentes sociales, sería apoyar la implantación de una cultura de prevención de riesgos en todo el sector. Se podrían considerar diversas medidas:
- Poner en marcha campañas de sensibilización específica para el sector sobre una amplia gama de cuestiones que afectan al sector agrícola, por ejemplo, los TME, las sustancias peligrosas, el estrés térmico, etc.
- Integrar la seguridad y la salud en la agricultura en la educación, la investigación y los sistemas de información y conocimientos agrícolas (AKIS).
La SST en agricultura no se incluye ni se trata suficientemente entre las materias que se imparten en los planes de estudios de ingenierías agronómicas, veterinaria y otras relacionadas con el sector. Además, la seguridad y la salud en la agricultura tampoco están integradas en ninguno de los sistemas de investigación, extensión y asesoramiento (AKIS). El asesoramiento agrícola desempeña un papel clave en el apoyo a los y las agricultoras en todas sus actividades con el fin de mejorar la sostenibilidad económica, social y medioambiental de las explotaciones. Por lo tanto, es necesario integrar la SST en los planes empresariales y las actividades de todas las explotaciones y respaldar esta integración a través de los sistemas AKIS de asesoramiento a las explotaciones.
6. Inspección de trabajo en la agricultura
La Inspección de Trabajo tiene entre sus cometidos la vigilancia y control de la normativa de seguridad social y de prevención de riesgos laborales en los centros de trabajo, incluyendo los agrícolas y ganaderos. Sin embargo, debido al aislamiento geográfico, a la presencia de un número limitado de personas trabajadoras in situ en la mayoría de las explotaciones y al insuficiente número de personal inspector de trabajo, las inspecciones de trabajo per cápita de la población trabajadora agrícola son menos probables en comparación con las de otros sectores con cifras de siniestralidad comparables, como el de la construcción.
Todos los países mediterráneos han adoptado el Convenio C81 de la OIT sobre la inspección del trabajo y todos, salvo Argelia, Líbano y Túnez han adoptado el C129 de la OIT, sobre inspecciones en el sector agrícola. Estos dos convenios guían la inspección de trabajo española en su enfoque del sector.
Las actividades periódicas de Inspección de Trabajo en cooperación con los interlocutores sociales pueden contribuir a una cultura de prevención en el sector, como parte de iniciativas más amplias de sensibilización en materia de SST en la agricultura.
7. Conclusiones
El nivel de accidentes mortales en las explotaciones agroganaderas y los accidentes y enfermedades relacionados con la SST son inaceptablemente elevados en el Mediterráneo y a nivel mundial. Además, las cifras oficiales donde existen pueden ser solo la punta del iceberg.
Los accidentes laborales y los problemas de salud laboral en la agricultura socavan la viabilidad económica y la sostenibilidad socioeconómica del sector. Ello genera tanto costes financieros (pérdida de producción, seguros y gastos sanitarios) como no financieros (coste humano en términos de enfermedades y pérdida de vidas). El resultado es un coste humano y económico total que en su mayor parte está oculto y recae sobre la sociedad en su conjunto (individuos, empresarios, gobierno y, en última instancia, contribuyentes).
Hay muchas soluciones que pueden aplicarse para mejorar la SST en el sector y crear una auténtica cultura de la prevención. Ahora es cuestión de compromiso político para implementarlas. Un primer paso adelante podría ser la adopción por todos los países del Mediterráneo del Convenio C184 de la OIT sobre la sobre la seguridad y la salud en agricultura.
Referencias
García-Ramos, F.J. et al. (2019), Siniestralidad, mortalidad agrícola, vuelcos de tractores e incendios en cosechadoras, Fundación MAPFRE, 2010-2019.
Jones, A. et al. (2020). Review of the future of agriculture and occupational safety and health (OSH) Foresight on new and emerging risks in OSH. EU-OSHA, ISBN: 978-92-9479-390-4 doi:10.2802/769257.
Merisalu, E. et al. (2019). Variation in Eurostat and national statistics of accidents in agriculture. En: Agronomy Research, 17, 1969-1983.
SafeHabitus (2024). Deliverable 3.1 ‘Farm safety in the EU: Which injuries, and who is counted?’.
Sato, L. y Mohamed, N. (2022). The role of social insurance schemes in addressing the risks faced by agricultural workers in the Middle East and North Africa. Research Report No. 80, IPC-IG/UNDP, FAO e ILO.
