- Mario Anamaría, administrador del área de formación de ‘Marketing y Sistemas Agroalimentarios’ en el CIHEAM Zaragoza, aborda en este artículo el compromiso de las empresas de hoy con la responsabilidad social corporativa y la sostenibilidad

| La Responsabilidad Social Corporativa: las empresas de hoy y su compromiso con la sostenibilidad. Un artículo de Mario Anamaría, administrador del área de formación de ‘Marketing y Sistemas Agroalimentarios’ en el CIHEAM Zaragoza. |
Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), “es el conjunto de acciones que considera una empresa para que sus actividades tengan repercusiones positivas sobre la sociedad y que afirman los principios y valores por los que la empresa se rige, tanto en sus propios métodos y procesos internos como en su relación con los demás actores”, en el que interactúan tres áreas de acción: económica, social y medioambiental, donde la sostenibilidad es entendida como el equilibrio de estas áreas.
Es en el informe Brundtland, publicado en 1987 por la Comisión Mundial sobre el Medioambiente y el Desarrollo de la ONU, donde se desarrolla por primera vez el concepto y las bases del desarrollo sostenible “el desarrollo sostenible es aquel que satisface las necesidades de la generación actual sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades”. Esto implica lograr un equilibrio entre el crecimiento económico, social y la preservación del medioambiente.
Asimismo, en la Resolución del 2015, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible”, se llega al compromiso de lograr el desarrollo sostenible en sus tres dimensiones – económica, social y ambiental- de forma equilibrada, integrada e indivisible. Los 17 Objetivos Desarrollo Sostenible (ODS) y 169 metas aprobadas, son “universales y afectan al mundo entero, tanto a los países desarrollados como a los países en desarrollo” y para todos los sectores de la sociedad, siendo un compromiso de todos.
En 1953, Howard Bowen desarrolló el concepto de RSC como una obligación de los empresarios de implementar acciones, decisiones y políticas que sean deseables en términos de objetivos y valores de la sociedad. Este concepto contiene diversos alcances, desde lo que transmiten una preocupación social y medioambiental en sus transacciones comerciales a lo socialmente responsables frente a sus trabajadores.
La sensibilidad social y medioambiental son características que están tomando importancia en las empresas, están planteando una forma distinta de encarar sus actividades o funciones y de la forma en la que interactúan con sus “stakeholders”, su cultura y valores que les permita cuidar y mejorar el medioambiente. En la actualidad, ser socialmente responsable tiene un impacto significativo en la reputación e imagen de la empresa.
En los últimos años, por escándalos empresariales, las empresas han perdido la confianza de la ciudadanía, se cuestiona cada vez más la actuación de las organizaciones y se reclama mayor transparencia y responsabilidad por parte de éstas. Los consumidores quieren saber qué materias primas contienen los productos, sobre su elaboración, y si su proceso de producción degrada el medioambiente, quieren saber sobre lo que hace la empresa para proteger el medioambiente, sobre el cumplimiento de normativas, es decir, consumidores preocupados por contar con un sector empresarial comprometido con el medioambiente, la sostenibilidad y que se respeten los derechos humanos.
La sociedad actual exige a las empresas que hagan algo más que simplemente obtener beneficios, la sociedad espera que las empresas contribuyan al desarrollo social y comercien de manera justa, y que obtengan compromisos con sus empleados. Una empresa, con estas iniciativas, puede mejorar su imagen en el mercado y disminuir cualquier percepción negativa de los consumidores.
En la actualidad, se ha incrementado el número de empresas conscientes de la importancia de la RSC para su éxito y que la incorporan en su estrategia empresarial, en concordancia con las prioridades y la cultura de la empresa. Los consumidores lo valoran bien y conectan con aquellas empresas que son socialmente responsables y, en muchas ocasiones, están dispuestos a pagar más por sus productos y servicios, lo que revela una mayor lealtad de los clientes con estas empresas.
Según la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), la RSC implementada de forma adecuada puede mejorar el acceso a los mercados, incrementar las transacciones, mejorar en la productividad, en la calidad, en una mejor imagen y reconocimiento de la marca, mejorando además la lealtad del cliente, su fidelización y la mejora en la toma de decisiones y proceso de gestión de riesgos.
Desde la perspectiva empresarial, el pilar social se fundamenta en ayudar a la reinserción, combatir la exclusión social, apoyar la igualdad de género, reducir las diferencias salariales entre hombres y mujeres, promover la solidaridad, etc. El pilar económico estriba en el reciclado de productos y el uso de materias primas renovables, desarrollar un sistema económicamente responsable y el tercer pilar, el medioambiental, se sustenta en el compromiso de reducir los riesgos del impacto medioambiental, evitar la sobreexplotación de los recursos renovables y el agotamiento de los recursos no renovables, reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), etc.
Para ayudar a las pequeñas y medianas empresas (PYMES) en la implementación de un enfoque de gestión basado en la RSC, ONUDI desarrolló un programa de gestión llamado REAP (The Responsible Entrepreneurs Achievement Program). Este programa basado en el enfoque de Triple Resultado o Triple Bottom Line (TBL), es considerado como exitoso en los países en desarrollo, en el que les permite medir el desempeño corporativo en el plano económico, social y ambiental, con la premisa de que para que una organización sea sostenible, debe tener seguridad financiera, no comprometer su competitividad, minimizar o eliminar posibles impactos ambientales y actuar de conformidad con las expectativas de la sociedad.
