
La sostenibilidad de la pesca pasa necesariamente por mejorar la selectividad de las artes de pesca y reducir el impacto de la actividad pesquera sobre las especies objetivo y no objetivo, así como sobre las comunidades, los hábitats, los ecosistemas e incluso el clima. Para alcanzar estos objetivos se dispone de una amplia gama de medidas de gestión, entre ellas modificaciones tecnológicas de las artes de pesca, cambios innovadores en las operaciones pesqueras y gestión espacial de las pesquerías.
Estas son solo algunas de las conclusiones derivadas del curso avanzado «Medidas técnicas y estrategias innovadoras para mitigar los impactos de la pesca», organizado por el CIHEAM Zaragoza con la colaboración del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), con el apoyo técnico de la Comisión General de Pesca del Mediterráneo (CGPM) de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). El curso se celebró del 16 al 20 de septiembre de 2024 en el CIHEAM Zaragoza, con participación presencial y en línea, de la mano de expertos del Centro Oceanográfico de Baleares del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC); el Centro de Investigación Marina y Alimentaria (AZTI, Sukarrieta) del País Vasco; el Consejo Nacional de Investigación de Italia (CNR-IRBIM, Ancona); un fabricante de redes de pesca de La Ràpita (Tarragona); y la Comisión General de Pesca del Mediterráneo (FAO GCPM). Enric Massutí (IEO-CSIC) era el coordinador científico.
LOS IMPACTOS DE LA PESCA
La pesca es una fuente excelente de nutrientes de alta calidad y contribuye en gran medida a la generación de empleo en las zonas costeras. Sin embargo, tiene importantes impactos directos e indirectos sobre los ecosistemas marinos e incluso sobre el clima. Estos impactos varían considerablemente: de la transformación del entorno del fondo marino y los hábitats bentónicos por el contacto directo de las artes de pesca con el fondo, a la resuspensión de sedimentos y la alteración física y química del entorno, además de la pérdida de especies bentónicas que estructuran los ecosistemas.
La pesca también puede tener impactos indirectos sobre la biodiversidad marina y la estructura y el funcionamiento de las comunidades biológicas y la cadena trófica. En algunas pesquerías, debido a la baja selectividad de especies y tallas de las artes de pesca se generan descartes de capturas objetivo y accidentales, a veces de especies vulnerables. Esto supone un desperdicio de biomasa que afecta a los ecosistemas. La baja selectividad de tallas también afecta al estado de stocks pesqueros y rendimientos de la pesca, sin olvidar la huella de carbono de las pesquerías.
Por todas estas razones, minimizar el impacto de la pesca se ha convertido en el objetivo de acuerdos internacionales, directivas regionales y reglamentaciones nacionales.
PROFESIONALES DE 14 PAÍSES
La formación contó con la participación de veintinueve profesionales de 14 países (Argelia, Argentina, Barbados, Costa Rica, Croacia, España, Kenia, Líbano, Marruecos, Países Bajos, Portugal, Trinidad y Tobago, Túnez y Turquía).
Durante el curso, los profesionales tuvieron la oportunidad de comentar diversos factores que afectan la eficacia de las medidas destinadas a mejorar la selectividad de las artes y a minimizar los impactos de la actividad pesquera. Entre estos factores se encuentran la flota, el tipo de arte utilizado, las características ambientales, ecológicas y biológicas de la zona de pesca, así como las prácticas pesqueras y las demandas del mercado, todos ellos influenciados por las tradiciones culturales y otros factores sociales.
Massutí, coordinador científico del curso, señaló: «Todos estos aspectos pueden variar la eficacia de las medidas y son esenciales durante la planificación y desarrollo de las actividades experimentales, en el análisis de datos, y en la publicación de los resultados para ofrecer un asesoramiento efectivo de medidas de gestión pesquera».
PROMOCIÓN DE PESQUERÍAS SOSTENIBLES Y EFICIENTES
La adopción de artes de pesca más selectivas y la implementación de estrategias pesqueras innovadoras pueden mejorar los patrones de explotación de stocks de las especies objetivo, reducir los descartes y las capturas accidentales de especies vulnerables, además de mitigar el impacto ambiental de las pesquerías sobre especies protegidas, en peligro de extinción o amenazadas (PET), hábitats sensibles, hábitats esenciales para peces, y ecosistemas marinos vulnerables.
Durante el curso se revisaron todos estos aspectos, abordando las carencias en conocimientos clave, explorando herramientas para el análisis de datos, y examinando estudios de casos. Los participantes presenciales también realizaron tres sesiones de trabajo práctico.
