- Del 10 al 12 de junio de 2025, el CIHEAM Zaragoza y la UpM, en colaboración con la Secretaría General del CIHEAM y la AECID, organizaron un simposio internacional con el objetivo de analizar el empoderamiento de las mujeres a través de la innovación y trazar el camino hacia sistemas agroalimentarios más inclusivos y sostenibles en la región.
- El encuentro científico, técnico y profesional reunió a un centenar de participantes procedentes de 15 países, principalmente de la región mediterránea, así como de organizaciones internacionales como la FAO, la OCDE, la Comisión Europea, el CESE, ICARDA, IWMI, y GWP-Med, junto con representantes de la sociedad civil, el sector empresarial, y el ecosistema de la innovación, GWP-Med).
El simposio internacional «Empoderamiento de las mujeres a través de la innovación en los sistemas agroalimentarios del Mediterráneo» fue una excelente oportunidad para promover una acción coordinada, poniendo de relieve el papel fundamental que desempeñan las mujeres en los sistemas agroalimentarios mediterráneos, así como el enorme potencial transformador de las intervenciones con perspectiva de género, siempre que se cuente con políticas y recursos adecuados. Coincidiendo con el próximo Año Internacional de la Agricultora 2026, el simposio supone un punto de partida idóneo para explorar intervenciones transformadoras adaptadas a los diversos contextos de la región.
Organizaciones multilaterales e innovación liderada por mujeres en las zonas rurales
La primera sesión del simposio destacó que, aunque las mujeres constituyen el 36% del empleo global en el sector agroalimentario, todavía deben luchar contra profundas desigualdades estructurales que limitan tanto su contribución como su empoderamiento. A pesar de los avances en la reducción de la brecha digital móvil, las mujeres siguen lidiando con normas sociales discriminatorias, acceso limitado a la tecnología y control de recursos clave. En el Magreb, por ejemplo, solo el 7% de las mujeres son propietarias de tierras, lo que pone de manifiesto la magnitud de las disparidades en el acceso a tierras y su repercusión directa en la participación económica dentro de las cadenas de valor agrícolas.
Algunas organizaciones multilaterales como la FAO, la OCDE, la Comisión Europea o el Comité Económico y Social Europeo han adoptado enfoques eficaces mediante intervenciones específicas en distintos países del Mediterráneo. Entre las experiencias más destacadas figura el proyecto de la FAO para el empoderamiento de mujeres rurales en Turquía, Leaving No One Behind: Greater Involvement and Empowerment of Rural Women in Türkiye and Central Asia (LNOB), que ha brindado apoyo a la cooperativa de mujeres de Samandag a través de la provisión de equipamiento y formación. Otro ejemplo relevante es el proyecto de igualdad de género y turismo rural en Albania (GREAT), centrado en el desarrollo de incubadoras de agronegocios con perspectiva de género. La Unión Europea, por su parte, ha reafirmado su compromiso a través de la estrategia Global Gateway que tiene como objetivo movilizar 300 000 millones de euros incorporando el enfoque de género en el 85% de sus intervenciones. Al mismo tiempo, las reformas legislativas en países como Túnez y Marruecos comienzan a abordar las dificultades estructurales que las mujeres deben afrontar para acceder a las tierras y a la financiación.
De cara al próximo Año Internacional de la Agricultora 2026, la sesión subrayó la necesidad de adoptar enfoques transformadores de género que cuestionen las normas sociales imperantes, respetando a su vez los contextos y culturas locales. Entre las prioridades estratégicas se incluyen las inversiones en infraestructuras asistenciales, herramientas digitales y cadenas de valor de proximidad, con el fin de arraigar a las mujeres en las zonas rurales y frenar la despoblación.
Retos y enfoques transformadores
En toda la región mediterránea, las mujeres se consolidan como líderes clave en cuestiones medioambientales, a pesar de los importantes desafíos que afrontan, con políticas discriminatorias, barreras culturales o dificultades en el acceso a recursos y tecnologías. A pesar de su notable resiliencia y potencial de liderazgo, las mujeres rurales requieren de inversiones sostenidas en materia de formación, o en herramientas y recursos para lograr avances duraderos y un desarrollo verdaderamente sostenible.
Durante el simposio se compartieron modelos innovadores y buenas prácticas que ilustran enfoques eficaces para el empoderamiento de las mujeres y su inclusión social. En el Líbano se destacaron iniciativas como el programa de formación Gender Up y el Pro-Women Index, ejemplos estructurales de avances en materia de igualdad de género. Por su parte, ICARDA impulsa procesos de innovación inclusiva mediante la distribución de tecnología móvil y programas estratégicos de participación de jóvenes. También se subrayó el papel fundamental de las cooperativas y los clústeres en Túnez, especialmente para el empoderamiento de mujeres con menos formación, a través de la creación de redes de apoyo que facilitan su integración económica. Se mencionó también El Teatro del Oprimido, una metodología con gran potencial para cambiar normas sociales y fomentar un diálogo significativo sobre los derechos y el empoderamiento de las mujeres.
La evidencia demuestra que, si bien las intervenciones dirigidas pueden producir cambios transformadores, lograr un impacto sostenido exige de la participación activa y continuada de gente joven, así como una inversión significativa en el fortalecimiento de las capacidades institucionales.
Una nueva perspectiva de la formación y el empoderamiento económico
En el simposio también se puso de relieve que un empoderamiento efectivo de las mujeres pasa por ir más allá de los modelos educativos tradicionales, avanzando hacia enfoques participativos y experienciales que fortalezcan tanto las competencias técnicas como la autoconfianza. Dada la complejidad de los obstáculos que afrontan las mujeres, son necesarias intervenciones multidimensionales que aborden simultáneamente el desarrollo de capacidades técnicas y las limitaciones estructurales subyacentes.
Los modelos presentados durante la sesión ofrecieron ejemplos concretos del impacto positivo de los planteamientos innovadores integrados que combinan formación técnica con mentoría, participación comunitaria y sistemas de apoyo sostenido. Un ejemplo destacado son los proyectos de formación y desarrollo de la Asociación del Alto Egipto, financiados por la AECID, que siguen tres etapas: formación en el desarrollo de productos, visitas inspiradoras y asistencia técnica continua, con mentorías y mecanismos de retroalimentación. La incubadora de agronegocios FOODTECH, en Túnez, es otro caso emblemático de acompañamiento integral, al ofrecer a las mujeres innovadoras servicios personalizados para impulsar sus iniciativas. A escala regional, iniciativas como El Empoderamiento de las Mujeres en la Diplomacia del Agua en la Región de Oriente Medio y Norte de África o la Integración del Enfoque de Género en el Nexo Agua-Energía-Alimentos-Ecosistemas (WEFE por sus siglas en inglés), subrayan la necesidad de aplicar enfoques transformadores de género en marcos de política pública. Del mismo modo, las comunidades de práctica como la Gender and Water Resources Management Community of Practice constituyen plataformas esenciales para el intercambio de conocimientos técnicos y experiencias. Incluso sectores como el turismo pueden convertirse en motores de empoderamiento económico. Así lo demuestra la iniciativa Camino de la Sagrada Familia en Egipto, que crea oportunidades para mujeres rurales a través de la producción de artesanía tradicional, servicios de restauración y de guías locales, mostrando la versatilidad de enfoques integrados de apoyo en diversos contextos económicos.
La inversión en formación, conocimientos financieros y herramientas digitales sigue siendo fundamental para eliminar barreras y permitir que las mujeres rurales desplieguen plenamente su potencial como líderes, innovadoras, y agentes del desarrollo sostenible en toda la región mediterránea.
El caso de España
Las mujeres rurales de todo el mundo se enfrentan a barreras que limitan su acceso a recursos, la toma de decisiones y sus oportunidades de crecimiento. Aunque constituyen casi la mitad de la mano de obra en los países en desarrollo y desempeñan un papel fundamental en la seguridad alimentaria y la economía rural, con frecuencia son objeto de discriminación tanto por razón de género como por su ubicación en las zonas rurales. Para revertir estas desigualdades, es esencial comprender a fondo su realidad, respaldar sus organizaciones y voces colectivas, formular políticas que promuevan su autonomía económica, incluirlas en los foros internacionales de toma de decisiones, y transformar la percepción social de la mujer rural. Cuando estos elementos se alinean, se abren caminos claros hacia el empoderamiento, tal y como lo demuestran los numerosos ejemplos de éxito compartidos durante el simposio, que ofrecen modelos prácticos y replicables para el cambio.
El caso de España, presentado como ejemplo inspirador, constituye una hoja de ruta potencial para otros países de la región e ilustra el impacto transformador del asociacionismo y del compromiso político sostenido de las mujeres rurales. La Asociación Española de Familias y Mujeres en las Áreas Rurales (AFAMMER), activa desde hace 40 años, es un claro ejemplo de cómo la movilización desde la base puede convertirse en motor de progreso. A nivel institucional, la Ley 35/2011 sobre titularidad compartida de las explotaciones agrarias impulsada por el Ministerio de Agricultura de España, representa un hito en la promoción de la independencia económica de las mujeres rurales, al facilitar su acceso a recursos productivos.
Estas iniciativas así como otras expuestas durante el evento coinciden en señalar un claro camino hacia el empoderamiento: una mayor acción asociativa reforzada por una implicación política estratégica o el apoyo local a las pymes (CEPYME Zaragoza). Este enfoque ofrece un marco probado para lograr transformaciones sostenibles, ampliar los espacios de participación y fortalecer el liderazgo de las mujeres rurales. Las asociaciones españolas, como FADEMUR o AFAMMER entre otras, están trabajando con otras organizaciones de mujeres rurales, promoviendo una alianza global para combatir la desigualdad en el medio rural.
El papel de las cooperativas y asociaciones
El liderazgo de las mujeres en cooperativas y asociaciones agrarias genera impactos que trascienden el empoderamiento individual, contribuyendo a la resiliencia de la comunidad, la sostenibilidad medioambiental y el desarrollo económico. Los modelos presentados durante el simposio como la Red Árabe de Mujeres del Sector del Aceite de Oliva (con base en Jordania), la Asociación de Mujeres Rurales AFUD (Argelia), la Empresa social Darmmess (Líbano) y la Asociación de Mujeres de Cooperativas Agroalimentarias en España (AMCAE) son ejemplos claros de cómo las mujeres están impulsando una transformación real en el sector agroalimentario.
Estos casos muestran a mujeres como agentes de cambio en la agricultura: desde su participación activa en cadenas de valor (la Red Árabe de Mujeres del Sector del Aceite de Oliva), al fortalecimiento de capacidades a través de la formación (AFUD), la ruptura de estereotipos de género en el ámbito empresarial (Darmmess), o sus papeles de liderazgo en las cooperativas (AMCAE). Las panelistas destacaron modelos de negocio y organizacionales orientados por una misión que dan prioridad a valores como la transparencia, la trazabilidad, la gestión medioambiental, la protección del patrimonio cultural y la reinversión en las comunidades locales. Estas iniciativas tratan la igualdad de género y la resiliencia económica, demostrando que empoderar a las mujeres rurales, repercute directamente en la solidez y cohesión de sus comunidades.
Un reto transversal identificado en todas las iniciativas es la necesidad fundamental de ampliar el acceso a redes y conocimientos, condición indispensable para lograr un impacto transformador. Igualmente importante es la implicación activa de los hombres en el proceso de transformación, ya que su participación es esencial para cambiar mentalidades y crear cambios de comportamiento duraderos. Por otra parte, la colaboración efectiva con gobiernos nacionales y regionales en distintos niveles de gobernanza, se perfiló como un pilar esencial para la implementación y sostenibilidad de estas iniciativas. El acceso a mercados locales abre oportunidades para diversificar los ingresos y mejorar la rentabilidad de los proyectos impulsados por mujeres. Por último, se subrayó que la eficacia del trabajo asociativo en contextos rurales depende en gran medida de la capacidad de las cooperativas de generar empleo y construir marcos empresariales adaptados a las realidades específicas del medio rural, que son muy distintas de las que afrontan las empresas emergentes y las pymes en entornos urbanos.
Innovación en el sistema alimentario mediterráneo a través del emprendimiento femenino
El simposio concluyó con un taller dedicado a la innovación social y tecnológica liderada por mujeres emprendedoras en la cadena de valor agroalimentaria. La sesión presentó ejemplos destacados de cómo mujeres de distintos puntos del Mediterráneo están al frente de iniciativas que impulsan la transformación sostenible de los sistemas alimentarios. De tecnologías punteras capaces de reducir hasta un 60% de las emisiones de metano mediante el uso de arcillas modificadas, al aprovechamiento del lactosuero para la producción de masa madre que transforma subproductos de la industria quesera en ingredientes panaderos de alta calidad, estas iniciativas demuestran el enorme potencial de soluciones prácticas, escalables y sostenibles. Otros ejemplos inspiradores incluyeron la plataforma libanesa FoodSight que está revolucionando la industria agroalimentaria, la asociación marroquí Amal que ha empoderado a más de 400 mujeres mediante formación culinaria orientada al empleo, y un innovador modelo tunecino de gestión de residuos basados en la cría de la mosca soldado negra, que contribuye a prácticas de economía circular.
La sesión puso de relieve una serie de mecanismos clave que permiten a las mujeres prosperar como innovadoras dentro del sistema alimentario, como son las plataformas estructuradas y las iniciativas colaborativas como FoodSight, así como el proyecto europeo GRASS CEILING. A través de sus nueve laboratorios de experiencias o Living Labs, el proyecto, en el que CIHEAM Zaragoza participa como socio, apoya iniciativas de innovación lideradas por mujeres para avanzar hacia una transición socioecológica justa. El enfoque combina mentoría especializada con dinámicas participativas e inclusivas que fortalecen el liderazgo femenino en la innovación rural.
Estos programas no solo ofrecen formación técnica y facilitan el acceso a mercados, sino que también generan un impacto social transformador, especialmente en comunidades rurales con acceso limitado a infraestructuras y servicios básicos. No obstante, persisten obstáculos importantes, como el acceso limitado a la financiación, las brechas en competencias digitales, y la fragmentación de políticas públicas.
El camino a seguir: del compromiso a la acción
Una de las principales conclusiones del simposio es que el liderazgo de las mujeres en los sistemas agroalimentarios no es solo una cuestión de equidad: constituye una condición indispensable para construir sistemas resilientes, sostenibles y capaces de afrontar los desafíos del siglo XXI. Además, este liderazgo resulta clave para preservar el valioso patrimonio cultural que define la región mediterránea y asegurar la viabilidad futura de sus comunidades rurales. Durante la sesión de clausura, se destacó la necesidad de implicar a toda la comunidad, incluidos los hombres, en la transformación hacia la igualdad de género. El empoderamiento de las mujeres no debe concebirse solo como una agenda de mujeres, sino como una transformación de toda la sociedad que requiere el apoyo y el compromiso activo de todos los sectores
El reto siguiente es ampliar el alcance de las intervenciones exitosas, asegurando a la vez su adecuación a los contextos locales. Esto exige que los enfoques de género sean realmente transformadores: no se trata de adaptarse a las normas sociales existentes, sino de cuestionarlas y rediseñarlas desde una perspectiva de justicia y sostenibilidad. Para lograrlo, es imprescindible contar con el compromiso sostenido de las organizaciones multilaterales, los gobiernos nacionales y los actores de la sociedad civil, trabajando de forma conjunta y coordinada.
Tal y como subrayó el Secretario General del CIHEAM, Teodoro Miano, en sus observaciones finales, el CIHEAM reafirma su compromiso firme con la promoción de la igualdad de género en los sistemas agroalimentarios mediterráneos, posicionando el empoderamiento de las mujeres como eje central de su Plan Estratégico 2030.
El éxito de este simposio se debe al compromiso y dedicación de las organizaciones que lo han hecho posible -el CIHEAM Zaragoza, la Unión por el Mediterráneo, la Secretaría General del CIHEAM y la AECID- y a todas las personas extraordinarias que durante estos tres días han compartido experiencias, conocimiento y su visión del sistema agroalimentario. Las ponencias que nos han inspirado en el Salón de Actos del CIHEAM Zaragoza, las conversaciones y debates que hemos disfrutado durante el simposio o la visita a una emprendedora local cerca de Zaragoza, han generado experiencias y aprendizajes que nos guiarán hacia un sistema agroalimentario mediterráneo más justo, inclusivo y sostenible. Las voces, las vivencias y el compromiso con el cambio que hemos escuchado estos días son los cimientos sobre los que construiremos un futuro más inclusivo.
