- Antonio López-Francos, administrador en la Unidad de Proyectos en el CIHEAM Zaragoza, aborda en este artículo los retos, transformaciones y oportunidades del pastoralismo en la región mediterránea.
- El artículo destaca el papel estratégico del proyecto PASTINNOVA y la necesidad de políticas, formación e innovación para una transición hacia sistemas pastorales sostenibles.

Se estima que unos 240 millones de personas en todo el mundo viven del pastoralismo y la ganadería extensiva, aprovechando pastizales que cubren un 54 % de la superficie terrestre. Estas actividades se desarrollan, en muchos casos, en regiones donde la agricultura es marginal debido a condiciones climáticas, topográficas o edafológicas adversas (zonas áridas y semiáridas, montañosas, frías, o con condiciones específicas de clima o suelo que no permiten los cultivos). A la vista de la importancia del pastoralismo a nivel global, las Naciones Unidas han declarado 2026 como el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores.
Aunque no existe una definición única, el pastoralismo se caracteriza por el aprovechamiento de recursos locales (vegetación natural o seminatural, pero también cultivos forrajeros y restos de cultivos) mediante animales herbívoros domésticos en movimiento (corto o largo) para obtener productos y, además, entregar a la sociedad bienes públicos como la limpieza de vegetación excesiva en los montes, el mantenimiento de la biodiversidad y la fijación de población en zonas rurales marginales.
Los pastores y ganaderos se adaptan continuamente a una gran variabilidad (espacial y temporal) y a un grado de incertidumbre muy elevado en cuanto a la disponibilidad de pasto y agua, los mercados y a veces, incluso, el acceso a la tierra.
TRANSFORMACIONES RECIENTES EN LA REGIÓN MEDITERRÁNEA
En la región mediterránea, el pastoralismo y la ganadería extensiva han evolucionado durante siglos, modelando paisajes y dando lugar a sistemas socioecológicos complejos. Sin embargo, en los últimos cien años han experimentado grandes mutaciones y desequilibrios.
En general, se ha tendido a transitar en mayor o menor grado del objetivo tradicional de asegurar una cierta producción y mantener el rebaño al objetivo de maximizar el ingreso o la rentabilidad económica. Este cambio ha venido acompañado por la introducción de razas foráneas o la mejora genética de las locales, y por el uso creciente de insumos externos para suplementar la base alimentaria del ganado. Aun así, el contexto de gran variabilidad e incertidumbre sigue siendo una constante.
Como consecuencia, en el norte del Mediterráneo la tendencia predominante ha sido el abandono del pastoreo, debido también a causas sociodemográficas más profundas. En cambio, en el sur y el este de la región ha habido un proceso de sedentarización de los pastores y los rebaños mediante la transformación de pastizales en cultivos y el aporte de insumos alimenticios, pasando a modos mixtos agropastorales que, en ocasiones, han degradado las tierras.
EL PASTORALISMO COMO OPCIÓN DE FUTURO: INNOVACIÓN Y SOSTENIBILIDAD
Actualmente, sigue siendo necesario hacer frente a enormes retos: cambio climático, abandono y falta de servicios y expectativas en el entorno rural, disgregación del tejido social y de las instituciones tradicionales de gobernanza de los pastizales, falta de rentabilidad y atractivo de la actividad y, por tanto, de fuerza de trabajo.
Pero aun en este contexto difícil, el pastoralismo y la ganadería extensiva mediterránea mantienen su esencia adaptativa, tal como ha constatado el proyecto PASTINNOVA (Modelos innovadores para el futuro de los sistemas pastoriles) que desarrollaron 22 socios de 12 países mediterráneos entre 2023 y 2025, con financiación del programa PRIMA de la Unión Europea.
En efecto, la principal conclusión de este proyecto (y la de muchos otros proyectos, cooperativas, organizaciones y personas dedicadas al sector) es que el pastoralismo y la ganadería extensiva no están anclados en un pasado retratado en imágenes en blanco y negro (exóticas o dramáticas) sino que son una opción clara para la transición hacia una ganadería más sostenible, basada en recursos y conocimientos locales, resiliente y capaz de ofrecer productos de calidad y servicios ecosistémicos, remunerando adecuadamente a los pastores. Y esto se demuestra con una enorme cantidad de iniciativas individuales, sociales y también políticas que se han identificado en todos los países que participaron en el proyecto.


NUEVAS POLÍTICAS PARA APOYAR LA GANADERÍA EXTENSIVA
Asimismo, el proyecto constató que para afrontar los retos y lograr que el potencial de esta actividad se haga efectivo y la escala de la transformación sea relevante, harán falta nuevas políticas. Políticas que apoyen a la ganadería extensiva y al pastoralismo de forma decidida y adaptada a las realidades, basándose en los servicios ecosistémicos y sociales que brinda. Pero también urge una revisión de muchas políticas y reglamentos que afectan a la actividad teniendo en cuenta sus necesidades y particularidades, de forma que la promuevan o que al menos minimicen sus impactos negativos. Leyes, normas y otras regulaciones sobre, por ejemplo, conservación de la naturaleza y la fauna, gestión forestal, sanidad, bienestar y trazabilidad ganaderas, seguridad e higiene en el procesado artesanal de los productos, acceso a la tierra, protección y gestión de pastos comunales y públicos y de vías pecuarias.
Un resumen de esta propuesta sobre políticas se encuentra en el Libro Blanco del Pastoralismo Mediterráneo, un documento colectivo producido por el proyecto PASTINNOVA que aporta análisis, argumentos y ejemplos, destinado a responsables políticos y otros actores interesados en las innovaciones y las políticas relacionadas con el pastoralismo mediterráneo.
CREACIÓN Y DESARROLLO DE CAPACIDADES EN Y PARA EL PASTORALISMO
Otro elemento importantísimo es apoyar procesos de capacitación, intercambio y desarrollo de técnicas y prácticas construidos desde y con los propios ganaderos y pastores con el objetivo de promover la sostenibilidad, la iniciativa y la autonomía frente a los desafíos actuales y futuros. Además, es crucial formar profesionales que puedan trabajar en estos procesos con los ganaderos pastoralistas y con otros actores relevantes integrando el pastoralismo en el desarrollo de los territorios y en los mercados, al tiempo que comprendan los retos globales y sepan comunicar las necesidades, fortalezas y beneficios del pastoralismo a otros sectores interesados y a la sociedad en general.
El proyecto PASTINNOVA tuvo una actividad notable en estos aspectos, siendo el CIHEAM Zaragoza el encargado de coordinarla. En concreto, el proyecto organizó un curso avanzado sobre “Innovaciones para la sostenibilidad de los sistemas pastorales mediterráneos” en 2024 con más de 30 jóvenes profesionales y 16 profesores y facilitadores; cinco visitas de intercambio internacionales entre actores locales; cuatro talleres regionales en cuatro países, centrados en diversas temáticas; una conferencia científica final (organizada en Turquía junto con la Red FAO-CIHEAM de Pastos y Cultivos Forrajeros para hablar de silvopastoralismo); seis webinarios técnicos especializados; y multitud de reuniones a nivel local para acompañar las innovaciones y presentarlas a otros actores en los territorios y países del proyecto.
Quizá la parte del proyecto más alineada con la misión primigenia del CIHEAM sea la de formación de capacidades de los agentes promotores del pastoralismo y la ganadería extensiva sostenible en el desarrollo territorial: gestores de programas/proyectos, técnicos de campo y demás personal de organizaciones y administraciones, así como líderes locales.

ALGUNAS CLAVES PARA UNA FORMACIÓN EFICAZ EN PASTORALISMO
Desde la experiencia de PASTINNOVA y de otras actividades de cursos y redes que hemos venido realizando en el CIHEAM Zaragoza alrededor de los temas de pastos y ganadería extensiva, podemos delinear algunas ideas sobre las bases que podría tener esta formación (que en parte también pueden aplicarse a otros ámbitos del desarrollo agrícola y rural):
1.- Enfoques participativos e interculturales, que reconozcan el valor de los conocimientos locales y promuevan el diálogo de saberes (aplicando técnicas especificas).
2.- Programas de formación contextualizados y orientados a la práctica, ajustados a condiciones y necesidades existentes. Los temas concretos son muy diversos, desde la producción animal a la ecología de pastos, del acceso a los mercados y el plan de negocio a la gobernanza colectiva de las tierras y la mitigación de los riesgos; sin olvidar la comunicación y las habilidades sociales y grupales.
3.- La inclusión de las mujeres y los jóvenes y otros grupos vulnerables debe integrarse de forma transversal en los programas.
4.- Intercambio horizontal de experiencias y buenas prácticas. El aprendizaje entre iguales es especialmente efectivo y además refuerza la cohesión social entre los grupos y comunidades de ganaderos, pastores, profesionales del desarrollo y otros actores.
5.- Detectar, integrar y promover el liderazgo local y de los actores multiplicadores.
6.- Desarrollo de una visión holística y sistémica del pastoralismo y la ganadería extensiva en los agentes de promoción y desarrollo, que irán más allá de un marco mental lineal de causa-efecto al enfrentarse a sistemas de realidades complejas.
7.- Promover una actitud dispuesta a adquirir una amplia cultura científica -que incluya conocimientos biológicos, agronómicos, forestales, veterinarios, ecológicos, históricos, antropológicos y socioeconómicos-, abierta a aprender de los pastores, preparada para trabajar en redes multidisciplinares; una mentalidad adaptativa pero sin perder el espíritu crítico constructivo. Esta actitud de apertura y curiosidad daría mayor sentido al trabajo, trascendiendo la adquisición de conocimientos técnicos.
CONCLUSIONES
Como conclusión, parece que existe un interés creciente en la sociedad y entre los jóvenes por el pastoralismo, visto como una actividad o un modo de vida que puede encarnar una transición hacia la ganadería sostenible, el desarrollo equilibrado de los territorios o incluso un espacio de realización personal en proyectos de vida diferentes. Este interés de los jóvenes puede provenir de la tradición familiar o no, y puede canalizarse hacia la ganadería propiamente dicha o hacia una actividad profesional de promoción y desarrollo o investigación del pastoralismo.
Esta fuerza puede ser transformadora en los territorios de pastoreo y dar lugar al crecimiento de iniciativas y comunidades que demuestren efectivamente que esa transición es efectiva y posible. La formación de jóvenes profesionales para que puedan ejercer sus papeles en esta transición es clave para promover el pastoralismo y las transformaciones sostenibles en el mundo rural en general, y para fortalecer la autonomía y el desarrollo de los territorios pastoreados y de sus habitantes frente a los retos actuales y futuros.
